lunes, 21 de octubre de 2024

Mi tía se volvió loca

La tarde del jueves 17 de octubre del 2024 transcurría de forma normal en la residencia Castañeda Ramírez, barrer los patios, lavar los trastes, trapear los pisos, sacar la comida echada a perder del refrigerador: era el día de limpieza y Lucia que desde hacía un par de meses realizaba la tarea sacó uno de los botes de basura olvidando el otro, pequeño incidente que atribuyó al estrés ocasionado por una pelea en su casa. En días recientes la relación con su familia no iba del todo bien, entre discusiones y peleas por el "viejito" o el "doctor", como ella le llamaba, hacían que las cosas se pusieran tensas a la más mínima provocación. 

En su casa nadie quería que se trajeran al “viejito”, cuando se mudaron de ciudad, todos esperaban poder desembarazarse de él y dejarlo a su suerte, pero la tía Lu, como le llamaban sus sobrinos, se negó a abandonar a su suerte a aquel hombre que tanta admiración despertaba en ella. Estaba encantada por su aparente sabiduría, se excusaba ante su familia diciendo que aquel hombre estaba solo en el mundo, que no tenia familia que lo cuidará, que estaba haciendo una obra de caridad; imposible saber qué clase de encanto y fascinación ejercía el dichoso doctor en la imaginación de tía Lu.

En la discusión que detonó la locura de mi tía, el “doctor” le había dicho que los iba a matar a todos, que le iba a quitar la casa y que solo Samy, uno de los hijos de mi tía, se iba a salvar porque él sí era amable con el viejito.

En estado aún de shock mi tía sacó las escrituras de su casa y dejó instrucciones para sus hermanos, porque consideraba las palabras del viejo como un hecho: Samy sería el único superviviente y el heredero, ya que pronto todos serían asesinados por el viejito. Eso debió ser una prueba más de la urgente necesidad de atención médica, psicológica o espiritual que necesitaba mi tía.

La tarde del jueves tía Lu terminó el quehacer y se fue a orar con la tía Celina al finalizar la misa, mi tía Lu finalmente colapsó. Un ataque de histeria, una crisis de ansiedad, el primer episodio de varios que acontecerían después… El neurólogo dijo que su cerebro tenia el desgaste de una persona de cien años y que era imposible que el viejito intruso permaneciera en la misma casa donde ella habitaba, además la diagnosticó con epilepsia post trauma, a causa de un accidente automovilístico que tuvo en su adolescencia.

En la familia nadie sabía que la epilepsia podía manifestarse así: con ataques de ansiedad, momentos de total abandono y alucinaciones; antes del diagnóstico los comentarios en relación a la tía Lu eran variados.

-         Después del accidente tu tía no quedó bien

-         ¿No crees que mi tía tenga autismo? Porque no entiende el sarcasmo

-         Mi tía es como rara ¿no?

-         ¿Por qué mi tía siempre camina como jorobada? Así la ropa no se le ve bien

-         Tu tía es como un niño, tiene fuerza de hombre

-         Mi tía dice muchas groserías

¿En qué momento se detona la locura? Tal vez todos estamos locos y los que llamamos locos en realidad son los únicos cuerdos en este mundo. La reciente locura de mi tía me hizo recordar “La metamorfosis” aparentemente de un momento a otro mi tía se volvió loca, así como el protagonista del libro de un día a otro se convierte en una cucaracha, ajena al mundo, con su familia sin saber cómo actuar y qué hacer.

Y en relación al viejo al que se atribuye la locura de mi tía y que aún vive en la casa de ella, porque fue más fácil sacarla a ella para cuidarla en otro domicilio que sacarlo a él, aún no se sabe qué hacer. ¡Qué difícil es desahuciar a alguien! Sacarlo a la calle como un perro…

¿Qué hacer? Se aceptan propuestas… 


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